jueves, 28 de julio de 2011

Narrativo

va mejor en formato carta???


Martes 12 de Julio
Hoy apareció otra vez. Su imagen congeló mi mundo, y no puedo dejar de pensar en lo que ocurrió. Por esto escribo.
Me fui a dormir con tres libros en mano para poder leer porque obviamente me iba a costar conciliar el sueño después de haber cenado tanto asado que Mariano con tanto amor me había preparado. Leí un cuento del libro de Bestiario y me dormí pensando en qué hubiera sido de mi vida si me hubiese enamorado de un escritor. Buen tema para la próxima discusión de otra noche de insomnio.
Apareció. Soñé nuevamente con ella; otra vez su imagen opacó (o iluminó, depende quién lo mire) mi noche. Ella corría, desesperada, en busca de un refugio. Sus pasos eran cortos y ágiles, pero su respiración ya no aguantaba más.
Escapaba de él, que la perseguía con un látigo en la mano. Y no eran los años egipcios del faraón, era actual, allá en París. ¿Por qué le quería pegar? ¿Quién era él?
Sus lágrimas se derramaban con tanta angustia que me desperté llorando yo también.
Me quedé helada al ver cómo un sueño podía afectar mi ánimo. Pero estaba segura que era había algo más: Ella era especial. Ella era real.

Jueves 14 de Julio
Acabo de soñar la continuación de la historia. Cuando ella cayó rendida al suelo, él le pegó con su látigo en la espalda, y le rasguñó la cara. Luego desapareció, dejándola tendida en el suelo.
¡Ay, me duele! Escribo y siento cómo comienza a cicatrizarse mi herida. Su herida. Nuestra herida. Me duele y estoy con la cara manchada de sangre, buscando pedazos de algodón y cinta adhesiva para sanarla.
¿Quién era ella?

Viernes 16 de Julio
Descubierto. Ella era yo. Yo pero en otro lado, lejos. Yo distinta, pero igual.
Habitaba en París, y yo acá en capital de Argentina.
Claro estaba que era por este asunto que mi cabeza hacia Días no dejaba de dar vueltas. Sentía su presencia a cada momento del día, a cada hora, minuto y segundo. Era ella, ella que era yo, y tan distinta.

Domingo 18 de Julio
Sé que sufría. Sé que era infeliz. Lloraba por amor y porque ¡Ay! Me duele. Siento su dolor, siento su sufrimiento. Soy yo, y le pegan.
Ella sabe que estoy acá, sintiendo lo mismo que ella. Le gusta que alguien viva su sufrimiento, la libera. Pero ese alguien soy yo, y no puedo estar en paz porque sé de su existencia y su dolor. Por esto mi odio, pero también tantas ganas de estar allí con ella (que soy yo) y ayudarla.

Lunes 19 de Julio
De a momentos es amor, de a momentos odio. Siento que me he convertido en una ciclotímica. No puedo dejar de pensar en ella, no puedo dejar de pensar en mí.
Mi yo de París vive mal y triste.
Debo encontrarme con ella para que se lleve a cabo la fusión, porque en el momento de nuestro encuentro todo iba a cambiar para siempre. Mi vida ya no va a ser la misma puesto que estamos destinadas a fusionarnos. Ella pasaría a ser yo, y yo, lamentablemente, ella.

Yo le conté a la mamá de Ariel que ya no iba a ser la misma, pero ella supuso que era porque me iba a mudar de casa.
Yo no sé qué es lo que cree la gente, pero estoy segura de que nadie comprende lo que yo siento.
Si digo que soy yo pero en París, ¿por qué no me creen?
Mejor lo callo. Viajo y averiguo.



Martes 20 de Julio
¡Gran día para mandarle una postal!
Me han llegado dos del día del amigo. Una de Ariana y otra de Paula.
Nada de mí. Nada de ella.
Desgraciada! Si ella sabe que yo sufro por sus problemas, ¿No debería mínimamente mandarme un mail de agradecimiento? Un gesto, algo, para que yo sepa que no es sólo producto de mi imaginación.
Desagradecida y sin embargo, no puedo odiarla.
Ella es yo y la quiero.
Decidí no enviarle nada de feliz día. Por lo menos éste año no se lo merecía.

jueves, 21 de julio de 2011

Proyecto Narrativo !

Algo hay... A ver si vengo bien encaminada.

Era yo. Yo pero en otro lado, lejos. Yo distinta, pero igual.
Claro estaba que era por este asunto que mi cabeza hacia meses no dejaba de dar vueltas. Sentía su presencia a cada momento del día, a cada hora, minuto y segundo. Era ella, ella que era yo, y tan distinta.
Mi coeficiente intentaba buscar explicaciones racionales para ese sentimiento tan inusual y angustiante. Al parecer, no había deducciones coherentes. Todo parecía una locura.


Su presencia me hacía temblar de pánico. Sabía que en el momento de nuestro encuentro todo cambiaría para siempre, mi vida ya no iba a ser la misma que hasta entonces, puesto que estabamos destinadas a fusionarnos. Ella pasaría a ser yo, y yo, lamentablemente, ella.



En tanto seguía siendo yo, podría intentar evitar cualquier tipo de cambio, y eso solo lo podría lograr imáginando para investigarla.

Por las noches, al cerrar los ojos, datos magníficos llegaban a mi poder: Su nombre podría ser Mariana, Maia o Martina. Lo seguro era que vivía en París, a pocas cuadras del Museo del Louvre. A mi siempre me había gustado la ciudad, siempre quize viajar allí. Sabía que algo había, pero nunca imaginé que fuera mi doble, mi otra mitad, mi hermana perdida.



Pude visualizar su condición económica: Era escasa, ella sufría más que cualquier ser humano que yo haya conocido jamás. Desde pequeña le faltó para comer, siempre mendigando por las calles de la ciudad más pintoresca de toda Europa. Ella era pobre, comía dia de por medio, y se esforzaba demasiado para conseguir sobras de los demás.

Vivía en una pequeña choza construída por su pareja, Anibal o Dante. Lo había conocido debajo de la Torre Eiffel, hacía ya tres años. Él era especial: su enfermedad no diagnosticada (aunque yo ya lo sabía), psicosis, había causado cambios bruscos y profundos en su conducta. De a momentos la amaba, de a momentos la golpeaba al no reconocerla.

Frente a esto, ella, con el corazón roto, no hacía más que suplicarle que se tratara o que se calme. Él, al no reconocerse como enfermo, la obligaba a no emitir sonido y le pegaba. Sé que sufría.



Tiempo después, recuerdo haber estado caminando por las calles de Buenos Aires cuando de repente, una imagen nueva recorrió mi mente: Su nombre definitivamente era Mariana. Gran descubrimiento, al tratarse de una persona que yo no conocía personalmente. Fue un avance hacia mi investigación, aunque todavía quedaba mucho más. También logré descifrar el nombre de él, Dante, sin dudas ahora.

Mariana y Dante, una pareja hundida en la pobreza pero que su amor estaba intacto, excepto cuando a él le surgían brotes psicóticos y ella no podía hacer nada. Recibía golpes y los moretones quedaban en su cuerpo por tres o cuatro semanas. Y yo no podía salvarla.



Aquí me encuentro hoy. Ya expresé mi investigación hasta donde pude, pero, ¡Ay! Me duele. Siento su dolor, siento su sufrimiento. Soy yo, y le pegan. Ella sabe que estoy acá, sintiendo lo mismo que ella. Le gusta que alguien viva su sufrimiento, la libera. Pero ese alguien soy yo, y no puedo estar en paz porque sé de su existencia y su dolor.

Estoy unida de por vida a ella, y nuestro encuentro será pronto.

Por las noches siento frio, pese a ser verano en mi ciudad. Se que no es por mí, sino por ella, indefensa, durmiendo en el frío invierno de Europa sin frazadas ni colchas calientes. Siquiera tiene un colchón. Duerme en su choza, en el suelo, en donde queda espacio. Y tiene frío, mis dientes tiemblan junto con el frío que siente mi cuerpo. 30 grados en Buenos Aires, y yo, preocupada, pensando que me subió la temperatura, me doy cuenta que no. Que mi frío se debe a ella, que está allá y tiemblo.

lunes, 18 de julio de 2011

Proyecto narrativo II

Esta semana estuve mirando un poco los autores. Me gustan ciertos aspectos de cada uno: la idea de Kafka que cuenta la historia secreta con claridad y sencillez, y narra a su vez la historia visible hasta convertirla en algo enigmático y oscuro. Me gustó la idea de narrar el problema central del texto con suma naturalidad, poner lo terrible en el punto de partida y desde ahí que sea amenazador.
Me gusta también la idea de jugar con la constante amenaza de que lo peor ocurra.
Estuve leyendo (por segunda vez) la metamorfósis y está bueno cómo el autor plantea desde un principio la ridiculez de la situación, lo problemática que es y sin vueltas. Creo que es más llevadero y fácil de entender.

Chejov no me termina de convencer ya que no suele utilizar los finales sorpresivos, y es algo que a mi personalmente me encanta.

Luego de leer a varios autores, también me gusta la idea (sacada del libro BESTIARIO de Julio Cortazar) de hacer algo del estilo a "cartas de una señorita de parís". Está divertida la idea de contar todo por medio de una carta, podría ser una carta de confesiones o revelación de cierto enigma.
También la idea de escribir un monólogo interior de una persona en una situación determinada me parece entretenido.

Volviendo a mi tema, encontré algo que no concuerda mucho con lo de la semana anterior. Me gustaría hacer un viaje a un mundo paralelo, donde haya dobles de nosotros mismos (como el cuento LEJANA de bestiario). Una idea así tomándolo desde la conciencia de un personaje que sienta que hay un mundo paralelo, logre viajar con su imaginación y pueda concretar el encuentro con su doble.

los mantengo informados ! Besos.
PD: Claudia, tuve un problema para escanear el texto. En cuanto pueda veo cómo solucionarlo. Gracias.

jueves, 7 de julio de 2011

Principios del proyecto narrativo

Me encuentro en una instancia, como muchos de mis compañeros, de incertidumbre.
Sin embargo, tengo bien en claro que quiero escribir sobre un viaje que no sea tan explicito y literal, sino mas bien abstracto y metafórico.
La idea es poder expresar algún cambio en un personaje, un cambio interno, como ser de la niñez a la madurez, de la vida a la muerte, del amor al desamor, entre otras ideas.
Me gusta la idea de armar un cuento, pienso que es más llevadero, entretenido y con menos limitación sobre qué, cómo y en qué circunstancias escribir. Me resulta más interesante porque puede fluír más facilmente ya que, al tratarse de algo ficticio (en este caso), mi imaginación se encuentra más cómoda para actuar.
Aunque todavía poco y nada definidio, creo que voy por un buen camino. Si bien a convicción en qué hacer no es mi fuerte, creo que nutrir una idea que se me va ocurriendo puede ayudarme a dejar de ser tan indesisa.
Una muerte, un amor, ¿dos viajes?
El dejar de amar, el viaje entre una historia llena de pasión y otra, ¿implica un cambio de estado?
Preguntas surgen y surgen constantemente.
Quizas a la hora de escribir sea algo completamente distinto a lo que expresé acá, pero todo sirve como una base. De algún lado hay que partir.

sábado, 11 de junio de 2011

Cuento Narrativo ( a ver si me ayudan a ponerle título !)

Un paso más y terminaba. El final estaba en mis manos. Ya no debería soportar más la eterna tortura que me carcomía desde hacía varios años. Así no podía seguir viviendo, día tras día luchando contra algo que nunca iba a suceder: que sea mío.
¿Qué sentido tenía seguir intentándolo si estaba tan claro el final de la historia? Intenté calmarme. Retrocedí dos pasos y miré hacia abajo. Solo faltaba que mi cuerpo deje de lado su pulsión de vida y me acompañe en el razonamiento -sumamente coherente- de que tirarme era la única salida.
Volví hacia adelante; un leve recuerdo de mi infancia se apoderó de mí por algunos segundos. Esas eran épocas felices, mis problemas eran solucionados por otros que me cuidaban más que a sus propias vidas, y, por supuesto, no estaba él…
Volví a avanzar. Un paso más y sería parte de la historia. Otra muerte por amor, amor muerto o muerte al amor. Lindos títulos para la próxima novela del siglo, quien sabe podría ser protagonista del relato y volverme famosa y él finalmente me querría… No. Nada me lo iba a devolver, y sin su amor yo estaba muerta. Se había ido sin decirme una palabra. ¿Qué diferencia había entonces entre vivir muerta o morir y quien dice descansar feliz?
Podría haber tomado otro camino. Juan era un buen partido también, pero ya a los 40 mi vida estaba destinada al fracaso. Debería haberme casado con él y listo. A lo fácil, nada de vueltas. Ahora posiblemente estaría en mi casa de verano con quien sabe cuántos hijos y… ¿Feliz? Nunca. Omar me daba ese amor. Ese juego de palabras que me tuvo la cabeza ocupada durante tres eternos años. Amor, Omar, Mar, Roma. Y podría seguir, pero no hay tiempo. Es el día en el que decido morir por amor y mostrarle al mundo que mi vida quedó arruinada. ¿Enterrarme en Roma? Podría ser lindo para el final de una historia tan pasional tal Romeo y Julieta (solo que en mi caso Romeo me abandonó) y me arruino la vida pero a su vez le dio todo el sentido posible porque el amor es el sentimiento más profundo que alguien puede sentir y…
Muy terrible. Al fin y al cabo mi vida no había sido tan mala. Antes de conocerlo solía ser una persona común, mis amigos no notaban nada raro en mí e interactuaba perfectamente con la gente de mi alrededor. Pero luego de ese 21 de Junio fue como un volver a nacer. Es al día de hoy que no me reconozco, tengo muchas canas y estoy arrugada, mi humor es más bajo que mi primo enano y mi sonrisa quedo atrapada en las tumbas de los luchadores de la primera guerra mundial.
“Depresión”- me indicaron en el psiquiatra - “Tomé diez pastilla por día y verá como su vida vuelve a funcionar con total normalidad”. Ya ves como estoy, mucho efecto hicieron esas píldoras mágicas. Suicidarme desde el balcón acabaría tanto con las pastillas que tanto me costaba tragar como conmigo. Así no sería un problema más para el psiquiatra, ni para mis padres, ni para mis amigos. Era lo mejor para toda la humanidad, y para él… ¿Qué le importaba si me tiraba o no? Por lo menos viviría el resto de su vida con el peso de ser el causante principal y único de una muerte más (si, ya se habían tirado por él varias chicas. Creo que fueron dos o tres, hará unos cinco años. Mariela y Mariana, relaciones paralelas, hijos de por medio y finales trágicos. Historia trillada). Yo soy su próxima víctima. Perverso. Pero tan lindo.
No dejo de pensar la idea de morir por amor. Es trágico, me gusta sufrir. A él le gustaba que sufran por él. No estoy loca, repito, es solo una cuestión de gustos. Me resulta atractivo arriesgarme por algo o alguien, aunque esa persona no me registre si quiera. Si tan solo supiera que pasó en el medio y por qué sus sentimientos cambiaron de un segundo al otro…
Avancé. Medio pie más y mi cuerpo caería desplomado por el balcón de mi casa. Abajo están los autos, pido perdón por anticipado. También voy a ser causante de un gasto de aproximadamente tres mil pesos en arreglar ese hueco que dejará mi hermoso cuerpo en sus techos. Al menos van a salir en las noticias como “víctimas de otra loca”. Otro buen título para una novela. Quizás ésta sí él la compraría y se acordaría de mí. Siempre me decía que estaba loca. Era la única forma. Un final trágico que causará tráfico y no de drogas, por primera vez en la historia. Hoy hago historia. Hoy se va a acordar de mí.

Las autoridades retiraron el cuerpo que arruinó al menos dos autos. “Otra loca suicida” salió en las tapas de todos los diarios del día. Omar salió del café con diario en mano, y al reconocer la foto de ella, un breve recuerdo se le pasó por la mente. Creyó conocerla, pero no se acordaba bien de dónde. Se apenó por la pobre mujer y siguió su camino. Luego del accidente automovilístico que había sufrido hacía ya dos años, se había olvidado hasta de su prometida compañera de vida.

sábado, 14 de mayo de 2011

Historia del Centro Cultural Carlos Gardél.

Resultó difícil acceder a la información en el lugar, puesto que nadie sabía contestarme a mi pregunta sobre la historia del mismo. Me recomendaron buscar en Google, pero no hubo caso. Esto aumentó mi intriga sobre el tema, ¿Por qué no lograba conseguir la información?
Decidí no quedarme de brazos cruzados y envié un mail a la secretaría general de cultura, casi desanimada, porque estaba segura de que no iba a obtener respuesta alguna. Sin embargo, en el mail no olvidé mencionar que era estudiante de la UBA creyendo que eso sumaría una mínima posibilidad de respuesta.
A los tres días, me llegó un mail del Lic. Diego Alonso, quien amablemente me había enviado un documento con la historia del lugar, así como también las distintas páginas web del centro que explicitaban las actividades del mismo. Quedé realmente impactada por la generosidad con la que me respondió un total desconocido. ¡Hasta me dijo que cualquier duda le vuelva a consultar!
Así comencé la investigación. El Espacio Cultural Carlos Gardel es un galpón recuperado en el año 2004, y adaptado para realizar actividades artísticas de carácter multidisciplinario. Está ubicado en el corazón de lo que se conformó a mediados de los ’80 como un circuito de servicios audiovisuales (productoras, agencias, estudios y afines) entre Chacarita y Colegiales.
Desde sus comienzos, el objetivo del centro fue constituirse en un sitio abierto a la comunidad para promover y representar los intereses culturales, y también para brindar apoyo a organizaciones educativas y sociales, ubicadas dentro de los barrios cercanos.
Su plan de gestión consistió fundamentalmente en otorgarle lugar y difusión a la tarea de los creadores y también a atender las demandas locales de arte. Además fue sede de ciertos espectáculos y actividades del ministerio de cultura y el GCBA. Es para todo esto que cuenta con un auditorio, salas para talleres y exposiciones, oficinas de administración, camarines, etc.
El ministerio de Cultura de la Ciudad se ocupa de sostenerlo económicamente.
Un “espacio de cultura” puede entenderse como un lugar que es parte del equipamiento urbano de la ciudad, que sirve para actividades recreativas o artísticas, así como también para la educación y actualización de conocimientos. Sin embargo lo importante no es la actividad en particular, sino lo que se genera en torno y a partir de ello.
Se debe distinguir “espacio cultural” de “centro cultural tradicional”, ya que en el segundo subyace la idea de organización especializada que privilegia la transferencia de conocimientos, poniendo énfasis a la formación artística de los sujetos. También es claro aclarar que los espacios culturales, actualmente se deben conceptuar como sitios que contribuyen no sólo a generar sentido a los momentos de ocio de los sujetos, sino también como fuentes nuevas de conocimiento de manera autodidacta.
En el año 2010 estuvo prevista una refacción del lugar, mejorando las instalaciones del edificio así como la calidad de los servicios. Por otro lado, generar un espacio de formación artística a partir de talleres, seminarios, clases y charlas.
El Gardél se ocupa de propuestas culturales que consideren la contemplación, interpretación y aprendizaje. Es por esto que todos los meses la programación varía de acuerdo a ejes temáticos, de modo tal que las actividades comulguen de forma directa con ejes seleccionados.
Por último Se trabajó sobre la creación de un club de chicos, cuyo sentido hizo hincapié en la educación a través del arte, y tuvo como objetivo atender a niñas y niños, para entrenarlos como intérpretes y como críticos de las distintas disciplinas artísticas.
Ahora es tiempo de aprovechar todo lo que éste espacio cultural tiene para ofrecernos.

"Primera vez en el centro cultural II"

Primera vez en ver el centro cultural

Apenas logré desencandilarme del radiante sol que reposaba directamente en mis ojos, pude observar una gran puerta que me indicaba que había llegado al “Centro Cultural Gardel”. Empujé hacia adentro, y entré a un gran galpón refaccionado, bastante oscuro pero que me transmitía buena energía.
Me encontré con un escritorio, donde una persona sentada sobre una silla me preguntó si necesitaba algo. Le comenté que mi visita se debía a que estaba realizando un trabajo sobre el lugar, y me explicó que podía recorrer tres distintos sectores dentro del centro, y que los espacios culturales existían de tarde para los niños y de noche para los adultos. Indagué mi duda sobre la historia del lugar, a lo que no supieron qué responderme.
Allí también me repartieron un folleto con las actividades culturales que se estaban llevando a cabo durante el mes de mayo. El lugar cuenta con un microcine (actualmente están proyectando un ciclo sobre “los trabajadores”, donde se exponen películas como “Marty”, “Tiempos modernos”, “Prisioneros en la tierra”). También está la sección de: Procesos (colección de pinturas-collage con paisajes de la imaginación. Se juega entre la abstracción y figuración, que ofrecen una particular visión del mundo y su enorme complejidad); Cortometrajes (“Glas”,” Vive le tour”, “El mercader de las cuatro estaciones”); Música (“El balcón”, un dúo de tango; “Gabriel Rivano”, “Mariana Pereiro & Guille Capocci”, repertorio de música sudamericana); Teatro (“Clasificlownies” para los más chicos y “¿Cómo era tu nombre?” para adultos). También cuenta con talleres (guitarra y teatro para chicos entre otros) y una biblioteca. Todas las actividades son con entrada libre y gratuita.
Luego de saber de qué se trataba el centro, decidí comenzar mi recorrido. Ingresé a la primera sala, que contaba con diversos cuadros de forma redonda colgados en una pared blanca. Éstos eran bastante parecidos entre sí. Al no encontrar nada interesante en ellos desvié mi mirada hacia la última pared de la sala, que contaba con dos cuadros de forma cuadrada que pudieron captar más mi atención por diferenciarse del resto.
Luego aparecí nuevamente en el hall de entrada, lo examiné un buen rato y noté la existencia de una mesa ratona rodeada de sofás, los cuales daban la sensación de un living de una casa.
Desde el Hall podían verse unas escaleras que no pude averiguar a dónde conducían, pero seguí su recorrido con la vista y en el segundo nivel había dos vitrales (ambos de forma redonda, como los cuadros de la primer sala) que le daban al lugar una pinta muy interesante.
Un poco más a la derecha del Hall, había una exposición de trajes indumentarios desde la Revolución de Mayo hasta nuestros días. Se trataba de cómo había evolucionado la moda con el paso del tiempo. Había un cartel que decía: “La vestimenta es una forma de evidenciar los sentimientos humanos básicos”. Ésta frase me quedó dando vueltas en la cabeza, ¿realmente era así? No estaba en total acuerdo con tal afirmación, supuse que la vestimenta, si bien era un factor importante a lo largo de la historia para la sociedad, poco tenía que ver con los sentimientos humanos. Justamente, al tratarse de algo material y poseyente de un valor, lo noté alejado sobre algo tan abstracto como el sentimiento que está ligado a lo espiritual. Sin embargo, decidí que no era momento para ampliar sobre el tema, por lo que continué mi recorrido.
Comencé a mirar detalladamente las prendas desde el año 1900, sentí como si me hubiese sumergido en un viaje en el tiempo. Recorrí época por época viendo los distintos tipos de vestimenta. De a momentos me olvidaba que estaba en el año 2011, mi interés por lo que se usaba en el pasado se había despertado.
Algo que me llamó la atención fue cuando llegué al “estilo charlestón”, de 1920. Se hacían llamar “los años locos”, ya que luego de la Primera Guerra Mundial, la gente joven solo quería pasarla bien deshaciéndose de todos los convencionalismos para adoptar una vida más frívola. “Las mujeres se maquillaban, fumaban y la moda evolucionaba. Todo lo que importaba era divertirse y disfrutar. Los vestidos se acortaron y se incorporaron los flecos para darle glamour al baile”.
Justo antes de finalizar mi viaje en el tiempo, me encontré con un traje que no había visto nunca. Parecía la vestimenta de un hombre del futuro. Me pregunté si realmente en alguna época la gente se había vestido así; Nada en mi cabeza se conectaba, hasta que leí el cartel que había frente al traje, que interrogaba: “¿cómo será la moda en el siglo XXI?”. Se trataba de una especulación a futuro, sobre cómo los creadores de la muestra se habían imaginado el día de mañana. Personalmente, lo hubiese proyectado distinto. Creo que la ropa del futuro no será tan gris, sino más bien de colores. Me pareció que aquel traje tenía una pinta muy triste, apagado. No me gustó pensar al futuro de esa manera. Admito que un aire de angustia e incertidumbre recorrió mi cuerpo.
Me crucé después con la segunda sala de exhibiciones. Una vez adentro, pude notar que era casi igual que la primera, salvo que en vez de que los cuadros sean redondos, eran todos cuadrados y estaban colgados sobre una idéntica pared blanca. El aspecto formal y prolijo me aburrió, otra vez, por lo que eché un último vistazo y salí nuevamente al Hall. Era impactante como dentro de las salas me sentía dentro de un museo por la formalidad y la perfección, y cuando me iba me transportaba a otro lado completamente: un lugar mucho más relajado, más libre, con más gracia y entretenimiento.
Conocí la sala de teatro traspasando una cortina color negra. Se trataba del tercer sector. Me pareció un lugar muy lindo y espacioso. Estaba vacío y se veía el escenario. Imaginé el mismo lugar con mucha gente y la manera en la que cambiaría su aspecto cuando haya función y público; un lugar maravilloso.
Mi recorrido había terminado por el día, agradecí al mismo hombre del escritorio y salí abriendo la misma puerta. Esta vez, me encandilé. Realmente había olvidado que afuera hacía tan lindo día.