Un paso más y terminaba. El final estaba en mis manos. Ya no debería soportar más la eterna tortura que me carcomía desde hacía varios años. Así no podía seguir viviendo, día tras día luchando contra algo que nunca iba a suceder: que sea mío.
¿Qué sentido tenía seguir intentándolo si estaba tan claro el final de la historia? Intenté calmarme. Retrocedí dos pasos y miré hacia abajo. Solo faltaba que mi cuerpo deje de lado su pulsión de vida y me acompañe en el razonamiento -sumamente coherente- de que tirarme era la única salida.
Volví hacia adelante; un leve recuerdo de mi infancia se apoderó de mí por algunos segundos. Esas eran épocas felices, mis problemas eran solucionados por otros que me cuidaban más que a sus propias vidas, y, por supuesto, no estaba él…
Volví a avanzar. Un paso más y sería parte de la historia. Otra muerte por amor, amor muerto o muerte al amor. Lindos títulos para la próxima novela del siglo, quien sabe podría ser protagonista del relato y volverme famosa y él finalmente me querría… No. Nada me lo iba a devolver, y sin su amor yo estaba muerta. Se había ido sin decirme una palabra. ¿Qué diferencia había entonces entre vivir muerta o morir y quien dice descansar feliz?
Podría haber tomado otro camino. Juan era un buen partido también, pero ya a los 40 mi vida estaba destinada al fracaso. Debería haberme casado con él y listo. A lo fácil, nada de vueltas. Ahora posiblemente estaría en mi casa de verano con quien sabe cuántos hijos y… ¿Feliz? Nunca. Omar me daba ese amor. Ese juego de palabras que me tuvo la cabeza ocupada durante tres eternos años. Amor, Omar, Mar, Roma. Y podría seguir, pero no hay tiempo. Es el día en el que decido morir por amor y mostrarle al mundo que mi vida quedó arruinada. ¿Enterrarme en Roma? Podría ser lindo para el final de una historia tan pasional tal Romeo y Julieta (solo que en mi caso Romeo me abandonó) y me arruino la vida pero a su vez le dio todo el sentido posible porque el amor es el sentimiento más profundo que alguien puede sentir y…
Muy terrible. Al fin y al cabo mi vida no había sido tan mala. Antes de conocerlo solía ser una persona común, mis amigos no notaban nada raro en mí e interactuaba perfectamente con la gente de mi alrededor. Pero luego de ese 21 de Junio fue como un volver a nacer. Es al día de hoy que no me reconozco, tengo muchas canas y estoy arrugada, mi humor es más bajo que mi primo enano y mi sonrisa quedo atrapada en las tumbas de los luchadores de la primera guerra mundial.
“Depresión”- me indicaron en el psiquiatra - “Tomé diez pastilla por día y verá como su vida vuelve a funcionar con total normalidad”. Ya ves como estoy, mucho efecto hicieron esas píldoras mágicas. Suicidarme desde el balcón acabaría tanto con las pastillas que tanto me costaba tragar como conmigo. Así no sería un problema más para el psiquiatra, ni para mis padres, ni para mis amigos. Era lo mejor para toda la humanidad, y para él… ¿Qué le importaba si me tiraba o no? Por lo menos viviría el resto de su vida con el peso de ser el causante principal y único de una muerte más (si, ya se habían tirado por él varias chicas. Creo que fueron dos o tres, hará unos cinco años. Mariela y Mariana, relaciones paralelas, hijos de por medio y finales trágicos. Historia trillada). Yo soy su próxima víctima. Perverso. Pero tan lindo.
No dejo de pensar la idea de morir por amor. Es trágico, me gusta sufrir. A él le gustaba que sufran por él. No estoy loca, repito, es solo una cuestión de gustos. Me resulta atractivo arriesgarme por algo o alguien, aunque esa persona no me registre si quiera. Si tan solo supiera que pasó en el medio y por qué sus sentimientos cambiaron de un segundo al otro…
Avancé. Medio pie más y mi cuerpo caería desplomado por el balcón de mi casa. Abajo están los autos, pido perdón por anticipado. También voy a ser causante de un gasto de aproximadamente tres mil pesos en arreglar ese hueco que dejará mi hermoso cuerpo en sus techos. Al menos van a salir en las noticias como “víctimas de otra loca”. Otro buen título para una novela. Quizás ésta sí él la compraría y se acordaría de mí. Siempre me decía que estaba loca. Era la única forma. Un final trágico que causará tráfico y no de drogas, por primera vez en la historia. Hoy hago historia. Hoy se va a acordar de mí.
Las autoridades retiraron el cuerpo que arruinó al menos dos autos. “Otra loca suicida” salió en las tapas de todos los diarios del día. Omar salió del café con diario en mano, y al reconocer la foto de ella, un breve recuerdo se le pasó por la mente. Creyó conocerla, pero no se acordaba bien de dónde. Se apenó por la pobre mujer y siguió su camino. Luego del accidente automovilístico que había sufrido hacía ya dos años, se había olvidado hasta de su prometida compañera de vida.