va mejor en formato carta???
Martes 12 de Julio
Hoy apareció otra vez. Su imagen congeló mi mundo, y no puedo dejar de pensar en lo que ocurrió. Por esto escribo.
Me fui a dormir con tres libros en mano para poder leer porque obviamente me iba a costar conciliar el sueño después de haber cenado tanto asado que Mariano con tanto amor me había preparado. Leí un cuento del libro de Bestiario y me dormí pensando en qué hubiera sido de mi vida si me hubiese enamorado de un escritor. Buen tema para la próxima discusión de otra noche de insomnio.
Apareció. Soñé nuevamente con ella; otra vez su imagen opacó (o iluminó, depende quién lo mire) mi noche. Ella corría, desesperada, en busca de un refugio. Sus pasos eran cortos y ágiles, pero su respiración ya no aguantaba más.
Escapaba de él, que la perseguía con un látigo en la mano. Y no eran los años egipcios del faraón, era actual, allá en París. ¿Por qué le quería pegar? ¿Quién era él?
Sus lágrimas se derramaban con tanta angustia que me desperté llorando yo también.
Me quedé helada al ver cómo un sueño podía afectar mi ánimo. Pero estaba segura que era había algo más: Ella era especial. Ella era real.
Jueves 14 de Julio
Acabo de soñar la continuación de la historia. Cuando ella cayó rendida al suelo, él le pegó con su látigo en la espalda, y le rasguñó la cara. Luego desapareció, dejándola tendida en el suelo.
¡Ay, me duele! Escribo y siento cómo comienza a cicatrizarse mi herida. Su herida. Nuestra herida. Me duele y estoy con la cara manchada de sangre, buscando pedazos de algodón y cinta adhesiva para sanarla.
¿Quién era ella?
Viernes 16 de Julio
Descubierto. Ella era yo. Yo pero en otro lado, lejos. Yo distinta, pero igual.
Habitaba en París, y yo acá en capital de Argentina.
Claro estaba que era por este asunto que mi cabeza hacia Días no dejaba de dar vueltas. Sentía su presencia a cada momento del día, a cada hora, minuto y segundo. Era ella, ella que era yo, y tan distinta.
Domingo 18 de Julio
Sé que sufría. Sé que era infeliz. Lloraba por amor y porque ¡Ay! Me duele. Siento su dolor, siento su sufrimiento. Soy yo, y le pegan.
Ella sabe que estoy acá, sintiendo lo mismo que ella. Le gusta que alguien viva su sufrimiento, la libera. Pero ese alguien soy yo, y no puedo estar en paz porque sé de su existencia y su dolor. Por esto mi odio, pero también tantas ganas de estar allí con ella (que soy yo) y ayudarla.
Lunes 19 de Julio
De a momentos es amor, de a momentos odio. Siento que me he convertido en una ciclotímica. No puedo dejar de pensar en ella, no puedo dejar de pensar en mí.
Mi yo de París vive mal y triste.
Debo encontrarme con ella para que se lleve a cabo la fusión, porque en el momento de nuestro encuentro todo iba a cambiar para siempre. Mi vida ya no va a ser la misma puesto que estamos destinadas a fusionarnos. Ella pasaría a ser yo, y yo, lamentablemente, ella.
Yo le conté a la mamá de Ariel que ya no iba a ser la misma, pero ella supuso que era porque me iba a mudar de casa.
Yo no sé qué es lo que cree la gente, pero estoy segura de que nadie comprende lo que yo siento.
Si digo que soy yo pero en París, ¿por qué no me creen?
Mejor lo callo. Viajo y averiguo.
Martes 20 de Julio
¡Gran día para mandarle una postal!
Me han llegado dos del día del amigo. Una de Ariana y otra de Paula.
Nada de mí. Nada de ella.
Desgraciada! Si ella sabe que yo sufro por sus problemas, ¿No debería mínimamente mandarme un mail de agradecimiento? Un gesto, algo, para que yo sepa que no es sólo producto de mi imaginación.
Desagradecida y sin embargo, no puedo odiarla.
Ella es yo y la quiero.
Decidí no enviarle nada de feliz día. Por lo menos éste año no se lo merecía.
jueves, 28 de julio de 2011
jueves, 21 de julio de 2011
Proyecto Narrativo !
Algo hay... A ver si vengo bien encaminada.
Era yo. Yo pero en otro lado, lejos. Yo distinta, pero igual.
Claro estaba que era por este asunto que mi cabeza hacia meses no dejaba de dar vueltas. Sentía su presencia a cada momento del día, a cada hora, minuto y segundo. Era ella, ella que era yo, y tan distinta.
Mi coeficiente intentaba buscar explicaciones racionales para ese sentimiento tan inusual y angustiante. Al parecer, no había deducciones coherentes. Todo parecía una locura.
Su presencia me hacía temblar de pánico. Sabía que en el momento de nuestro encuentro todo cambiaría para siempre, mi vida ya no iba a ser la misma que hasta entonces, puesto que estabamos destinadas a fusionarnos. Ella pasaría a ser yo, y yo, lamentablemente, ella.
En tanto seguía siendo yo, podría intentar evitar cualquier tipo de cambio, y eso solo lo podría lograr imáginando para investigarla.
Por las noches, al cerrar los ojos, datos magníficos llegaban a mi poder: Su nombre podría ser Mariana, Maia o Martina. Lo seguro era que vivía en París, a pocas cuadras del Museo del Louvre. A mi siempre me había gustado la ciudad, siempre quize viajar allí. Sabía que algo había, pero nunca imaginé que fuera mi doble, mi otra mitad, mi hermana perdida.
Pude visualizar su condición económica: Era escasa, ella sufría más que cualquier ser humano que yo haya conocido jamás. Desde pequeña le faltó para comer, siempre mendigando por las calles de la ciudad más pintoresca de toda Europa. Ella era pobre, comía dia de por medio, y se esforzaba demasiado para conseguir sobras de los demás.
Vivía en una pequeña choza construída por su pareja, Anibal o Dante. Lo había conocido debajo de la Torre Eiffel, hacía ya tres años. Él era especial: su enfermedad no diagnosticada (aunque yo ya lo sabía), psicosis, había causado cambios bruscos y profundos en su conducta. De a momentos la amaba, de a momentos la golpeaba al no reconocerla.
Frente a esto, ella, con el corazón roto, no hacía más que suplicarle que se tratara o que se calme. Él, al no reconocerse como enfermo, la obligaba a no emitir sonido y le pegaba. Sé que sufría.
Tiempo después, recuerdo haber estado caminando por las calles de Buenos Aires cuando de repente, una imagen nueva recorrió mi mente: Su nombre definitivamente era Mariana. Gran descubrimiento, al tratarse de una persona que yo no conocía personalmente. Fue un avance hacia mi investigación, aunque todavía quedaba mucho más. También logré descifrar el nombre de él, Dante, sin dudas ahora.
Mariana y Dante, una pareja hundida en la pobreza pero que su amor estaba intacto, excepto cuando a él le surgían brotes psicóticos y ella no podía hacer nada. Recibía golpes y los moretones quedaban en su cuerpo por tres o cuatro semanas. Y yo no podía salvarla.
Aquí me encuentro hoy. Ya expresé mi investigación hasta donde pude, pero, ¡Ay! Me duele. Siento su dolor, siento su sufrimiento. Soy yo, y le pegan. Ella sabe que estoy acá, sintiendo lo mismo que ella. Le gusta que alguien viva su sufrimiento, la libera. Pero ese alguien soy yo, y no puedo estar en paz porque sé de su existencia y su dolor.
Estoy unida de por vida a ella, y nuestro encuentro será pronto.
Por las noches siento frio, pese a ser verano en mi ciudad. Se que no es por mí, sino por ella, indefensa, durmiendo en el frío invierno de Europa sin frazadas ni colchas calientes. Siquiera tiene un colchón. Duerme en su choza, en el suelo, en donde queda espacio. Y tiene frío, mis dientes tiemblan junto con el frío que siente mi cuerpo. 30 grados en Buenos Aires, y yo, preocupada, pensando que me subió la temperatura, me doy cuenta que no. Que mi frío se debe a ella, que está allá y tiemblo.
Era yo. Yo pero en otro lado, lejos. Yo distinta, pero igual.
Claro estaba que era por este asunto que mi cabeza hacia meses no dejaba de dar vueltas. Sentía su presencia a cada momento del día, a cada hora, minuto y segundo. Era ella, ella que era yo, y tan distinta.
Mi coeficiente intentaba buscar explicaciones racionales para ese sentimiento tan inusual y angustiante. Al parecer, no había deducciones coherentes. Todo parecía una locura.
Su presencia me hacía temblar de pánico. Sabía que en el momento de nuestro encuentro todo cambiaría para siempre, mi vida ya no iba a ser la misma que hasta entonces, puesto que estabamos destinadas a fusionarnos. Ella pasaría a ser yo, y yo, lamentablemente, ella.
En tanto seguía siendo yo, podría intentar evitar cualquier tipo de cambio, y eso solo lo podría lograr imáginando para investigarla.
Por las noches, al cerrar los ojos, datos magníficos llegaban a mi poder: Su nombre podría ser Mariana, Maia o Martina. Lo seguro era que vivía en París, a pocas cuadras del Museo del Louvre. A mi siempre me había gustado la ciudad, siempre quize viajar allí. Sabía que algo había, pero nunca imaginé que fuera mi doble, mi otra mitad, mi hermana perdida.
Pude visualizar su condición económica: Era escasa, ella sufría más que cualquier ser humano que yo haya conocido jamás. Desde pequeña le faltó para comer, siempre mendigando por las calles de la ciudad más pintoresca de toda Europa. Ella era pobre, comía dia de por medio, y se esforzaba demasiado para conseguir sobras de los demás.
Vivía en una pequeña choza construída por su pareja, Anibal o Dante. Lo había conocido debajo de la Torre Eiffel, hacía ya tres años. Él era especial: su enfermedad no diagnosticada (aunque yo ya lo sabía), psicosis, había causado cambios bruscos y profundos en su conducta. De a momentos la amaba, de a momentos la golpeaba al no reconocerla.
Frente a esto, ella, con el corazón roto, no hacía más que suplicarle que se tratara o que se calme. Él, al no reconocerse como enfermo, la obligaba a no emitir sonido y le pegaba. Sé que sufría.
Tiempo después, recuerdo haber estado caminando por las calles de Buenos Aires cuando de repente, una imagen nueva recorrió mi mente: Su nombre definitivamente era Mariana. Gran descubrimiento, al tratarse de una persona que yo no conocía personalmente. Fue un avance hacia mi investigación, aunque todavía quedaba mucho más. También logré descifrar el nombre de él, Dante, sin dudas ahora.
Mariana y Dante, una pareja hundida en la pobreza pero que su amor estaba intacto, excepto cuando a él le surgían brotes psicóticos y ella no podía hacer nada. Recibía golpes y los moretones quedaban en su cuerpo por tres o cuatro semanas. Y yo no podía salvarla.
Aquí me encuentro hoy. Ya expresé mi investigación hasta donde pude, pero, ¡Ay! Me duele. Siento su dolor, siento su sufrimiento. Soy yo, y le pegan. Ella sabe que estoy acá, sintiendo lo mismo que ella. Le gusta que alguien viva su sufrimiento, la libera. Pero ese alguien soy yo, y no puedo estar en paz porque sé de su existencia y su dolor.
Estoy unida de por vida a ella, y nuestro encuentro será pronto.
Por las noches siento frio, pese a ser verano en mi ciudad. Se que no es por mí, sino por ella, indefensa, durmiendo en el frío invierno de Europa sin frazadas ni colchas calientes. Siquiera tiene un colchón. Duerme en su choza, en el suelo, en donde queda espacio. Y tiene frío, mis dientes tiemblan junto con el frío que siente mi cuerpo. 30 grados en Buenos Aires, y yo, preocupada, pensando que me subió la temperatura, me doy cuenta que no. Que mi frío se debe a ella, que está allá y tiemblo.
lunes, 18 de julio de 2011
Proyecto narrativo II
Esta semana estuve mirando un poco los autores. Me gustan ciertos aspectos de cada uno: la idea de Kafka que cuenta la historia secreta con claridad y sencillez, y narra a su vez la historia visible hasta convertirla en algo enigmático y oscuro. Me gustó la idea de narrar el problema central del texto con suma naturalidad, poner lo terrible en el punto de partida y desde ahí que sea amenazador.
Me gusta también la idea de jugar con la constante amenaza de que lo peor ocurra.
Estuve leyendo (por segunda vez) la metamorfósis y está bueno cómo el autor plantea desde un principio la ridiculez de la situación, lo problemática que es y sin vueltas. Creo que es más llevadero y fácil de entender.
Chejov no me termina de convencer ya que no suele utilizar los finales sorpresivos, y es algo que a mi personalmente me encanta.
Luego de leer a varios autores, también me gusta la idea (sacada del libro BESTIARIO de Julio Cortazar) de hacer algo del estilo a "cartas de una señorita de parís". Está divertida la idea de contar todo por medio de una carta, podría ser una carta de confesiones o revelación de cierto enigma.
También la idea de escribir un monólogo interior de una persona en una situación determinada me parece entretenido.
Volviendo a mi tema, encontré algo que no concuerda mucho con lo de la semana anterior. Me gustaría hacer un viaje a un mundo paralelo, donde haya dobles de nosotros mismos (como el cuento LEJANA de bestiario). Una idea así tomándolo desde la conciencia de un personaje que sienta que hay un mundo paralelo, logre viajar con su imaginación y pueda concretar el encuentro con su doble.
los mantengo informados ! Besos.
PD: Claudia, tuve un problema para escanear el texto. En cuanto pueda veo cómo solucionarlo. Gracias.
Me gusta también la idea de jugar con la constante amenaza de que lo peor ocurra.
Estuve leyendo (por segunda vez) la metamorfósis y está bueno cómo el autor plantea desde un principio la ridiculez de la situación, lo problemática que es y sin vueltas. Creo que es más llevadero y fácil de entender.
Chejov no me termina de convencer ya que no suele utilizar los finales sorpresivos, y es algo que a mi personalmente me encanta.
Luego de leer a varios autores, también me gusta la idea (sacada del libro BESTIARIO de Julio Cortazar) de hacer algo del estilo a "cartas de una señorita de parís". Está divertida la idea de contar todo por medio de una carta, podría ser una carta de confesiones o revelación de cierto enigma.
También la idea de escribir un monólogo interior de una persona en una situación determinada me parece entretenido.
Volviendo a mi tema, encontré algo que no concuerda mucho con lo de la semana anterior. Me gustaría hacer un viaje a un mundo paralelo, donde haya dobles de nosotros mismos (como el cuento LEJANA de bestiario). Una idea así tomándolo desde la conciencia de un personaje que sienta que hay un mundo paralelo, logre viajar con su imaginación y pueda concretar el encuentro con su doble.
los mantengo informados ! Besos.
PD: Claudia, tuve un problema para escanear el texto. En cuanto pueda veo cómo solucionarlo. Gracias.
jueves, 7 de julio de 2011
Principios del proyecto narrativo
Me encuentro en una instancia, como muchos de mis compañeros, de incertidumbre.
Sin embargo, tengo bien en claro que quiero escribir sobre un viaje que no sea tan explicito y literal, sino mas bien abstracto y metafórico.
La idea es poder expresar algún cambio en un personaje, un cambio interno, como ser de la niñez a la madurez, de la vida a la muerte, del amor al desamor, entre otras ideas.
Me gusta la idea de armar un cuento, pienso que es más llevadero, entretenido y con menos limitación sobre qué, cómo y en qué circunstancias escribir. Me resulta más interesante porque puede fluír más facilmente ya que, al tratarse de algo ficticio (en este caso), mi imaginación se encuentra más cómoda para actuar.
Aunque todavía poco y nada definidio, creo que voy por un buen camino. Si bien a convicción en qué hacer no es mi fuerte, creo que nutrir una idea que se me va ocurriendo puede ayudarme a dejar de ser tan indesisa.
Una muerte, un amor, ¿dos viajes?
El dejar de amar, el viaje entre una historia llena de pasión y otra, ¿implica un cambio de estado?
Preguntas surgen y surgen constantemente.
Quizas a la hora de escribir sea algo completamente distinto a lo que expresé acá, pero todo sirve como una base. De algún lado hay que partir.
Sin embargo, tengo bien en claro que quiero escribir sobre un viaje que no sea tan explicito y literal, sino mas bien abstracto y metafórico.
La idea es poder expresar algún cambio en un personaje, un cambio interno, como ser de la niñez a la madurez, de la vida a la muerte, del amor al desamor, entre otras ideas.
Me gusta la idea de armar un cuento, pienso que es más llevadero, entretenido y con menos limitación sobre qué, cómo y en qué circunstancias escribir. Me resulta más interesante porque puede fluír más facilmente ya que, al tratarse de algo ficticio (en este caso), mi imaginación se encuentra más cómoda para actuar.
Aunque todavía poco y nada definidio, creo que voy por un buen camino. Si bien a convicción en qué hacer no es mi fuerte, creo que nutrir una idea que se me va ocurriendo puede ayudarme a dejar de ser tan indesisa.
Una muerte, un amor, ¿dos viajes?
El dejar de amar, el viaje entre una historia llena de pasión y otra, ¿implica un cambio de estado?
Preguntas surgen y surgen constantemente.
Quizas a la hora de escribir sea algo completamente distinto a lo que expresé acá, pero todo sirve como una base. De algún lado hay que partir.
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