jueves, 21 de julio de 2011

Proyecto Narrativo !

Algo hay... A ver si vengo bien encaminada.

Era yo. Yo pero en otro lado, lejos. Yo distinta, pero igual.
Claro estaba que era por este asunto que mi cabeza hacia meses no dejaba de dar vueltas. Sentía su presencia a cada momento del día, a cada hora, minuto y segundo. Era ella, ella que era yo, y tan distinta.
Mi coeficiente intentaba buscar explicaciones racionales para ese sentimiento tan inusual y angustiante. Al parecer, no había deducciones coherentes. Todo parecía una locura.


Su presencia me hacía temblar de pánico. Sabía que en el momento de nuestro encuentro todo cambiaría para siempre, mi vida ya no iba a ser la misma que hasta entonces, puesto que estabamos destinadas a fusionarnos. Ella pasaría a ser yo, y yo, lamentablemente, ella.



En tanto seguía siendo yo, podría intentar evitar cualquier tipo de cambio, y eso solo lo podría lograr imáginando para investigarla.

Por las noches, al cerrar los ojos, datos magníficos llegaban a mi poder: Su nombre podría ser Mariana, Maia o Martina. Lo seguro era que vivía en París, a pocas cuadras del Museo del Louvre. A mi siempre me había gustado la ciudad, siempre quize viajar allí. Sabía que algo había, pero nunca imaginé que fuera mi doble, mi otra mitad, mi hermana perdida.



Pude visualizar su condición económica: Era escasa, ella sufría más que cualquier ser humano que yo haya conocido jamás. Desde pequeña le faltó para comer, siempre mendigando por las calles de la ciudad más pintoresca de toda Europa. Ella era pobre, comía dia de por medio, y se esforzaba demasiado para conseguir sobras de los demás.

Vivía en una pequeña choza construída por su pareja, Anibal o Dante. Lo había conocido debajo de la Torre Eiffel, hacía ya tres años. Él era especial: su enfermedad no diagnosticada (aunque yo ya lo sabía), psicosis, había causado cambios bruscos y profundos en su conducta. De a momentos la amaba, de a momentos la golpeaba al no reconocerla.

Frente a esto, ella, con el corazón roto, no hacía más que suplicarle que se tratara o que se calme. Él, al no reconocerse como enfermo, la obligaba a no emitir sonido y le pegaba. Sé que sufría.



Tiempo después, recuerdo haber estado caminando por las calles de Buenos Aires cuando de repente, una imagen nueva recorrió mi mente: Su nombre definitivamente era Mariana. Gran descubrimiento, al tratarse de una persona que yo no conocía personalmente. Fue un avance hacia mi investigación, aunque todavía quedaba mucho más. También logré descifrar el nombre de él, Dante, sin dudas ahora.

Mariana y Dante, una pareja hundida en la pobreza pero que su amor estaba intacto, excepto cuando a él le surgían brotes psicóticos y ella no podía hacer nada. Recibía golpes y los moretones quedaban en su cuerpo por tres o cuatro semanas. Y yo no podía salvarla.



Aquí me encuentro hoy. Ya expresé mi investigación hasta donde pude, pero, ¡Ay! Me duele. Siento su dolor, siento su sufrimiento. Soy yo, y le pegan. Ella sabe que estoy acá, sintiendo lo mismo que ella. Le gusta que alguien viva su sufrimiento, la libera. Pero ese alguien soy yo, y no puedo estar en paz porque sé de su existencia y su dolor.

Estoy unida de por vida a ella, y nuestro encuentro será pronto.

Por las noches siento frio, pese a ser verano en mi ciudad. Se que no es por mí, sino por ella, indefensa, durmiendo en el frío invierno de Europa sin frazadas ni colchas calientes. Siquiera tiene un colchón. Duerme en su choza, en el suelo, en donde queda espacio. Y tiene frío, mis dientes tiemblan junto con el frío que siente mi cuerpo. 30 grados en Buenos Aires, y yo, preocupada, pensando que me subió la temperatura, me doy cuenta que no. Que mi frío se debe a ella, que está allá y tiemblo.

3 comentarios:

  1. Hola Sasha,

    Éste sería un comienzo, fragmentos sueltos...?

    La idea me parece interesante, atrapante. Me parece que podrías trabajar más en clave de primera/segunda historia. Entonces, creo que podrías evitar decir esto: "Sabía que algo había, pero nunca imaginé que fuera mi doble, mi otra mitad, mi hermana perdida." El texto igual funciona dándolo a entender.

    En el mismo sentido, pienso que no necesitas contar esto: "Vivía en una pequeña choza construída por su pareja, Anibal o Dante. Lo había conocido debajo de la Torre Eiffel, hacía ya tres años. Él era especial: su enfermedad no diagnosticada (aunque yo ya lo sabía), psicosis, había causado cambios bruscos y profundos en su conducta. De a momentos la amaba, de a momentos la golpeaba al no reconocerla."; ni esto: "Mariana y Dante, una pareja hundida en la pobreza pero que su amor estaba intacto, excepto cuando a él le surgían brotes psicóticos y ella no podía hacer nada. Recibía golpes y los moretones quedaban en su cuerpo por tres o cuatro semanas. Y yo no podía salvarla." Estos son datos que vos tenés que tener presentes en tu proceso de escritura, pero que no necesitan aparecer en la superficie del texto. Pienso que el cuento es mucho más efectivo y tiene más impacto cuando, en cambio, decís: "Me duele. Siento su dolor, siento su sufrimiento. Soy yo, y le pegan. Ella sabe que estoy acá, sintiendo lo mismo que ella. Le gusta que alguien viva su sufrimiento, la libera. Pero ese alguien soy yo, y no puedo estar en paz porque sé de su existencia y su dolor."

    Yendo a otro nivel de detalle, yo revisaría el uso que le das a la palabra "choza". La expresión me hace ruido, suena a una vivienda que se podría encontrar en un área rural o en la selva, pero no en una ciudad como París. Yo diría que busques alguna otra palabra que de a entender la idea de vivienda precaria, pero se ajuste más a un ámbito urbano.

    Saludos,

    Emilia

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  2. Emi, con respecto a lo que dijiste sobre que no hace falta contar ciertas cosas como datos de donde vive "el doble" de mi personaje, yo habia pensado que a la vez está bueno ir tirando data y a medida que pase el relato ir asegurándome de estos datos:
    por ejemplo cuando digo:
    "Vivía en una pequeña choza construída por su pareja, Anibal o Dante"
    Establece la duda, y después va llenándose de infromación al aclarar:
    "También logré descifrar el nombre de él, Dante, sin dudas ahora".

    No sé que te parece eso a vos.
    Sé que tiene más impacto la parte de confusión de voces "Ay, me duele,. Soy yo y le pegan"
    pero creo que hacer todo el texto así suena bastante complicado porque no podría extenderlo lo suficiente.

    te parece si lo hago en forma de diario íntimo? Escribiendo sentimientos, emociones de cada día, hasta llegar al encuentro con el doble?

    Respecto a lo de choza estoy de acuerdo, lo voy a cambiar! Graciass!

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  3. Sasha,

    Podés ir dejando ciertos indicios si querés, pero creo que el texto funcionaría mucho mejor si develaras lo menos posible, al menos en las primera mitad de la historia(para ponernos matemáticas jeje). En general, suele dar un poco de miedo limpiar al texto de alaraciones, pero los resultados suelen ser buenos y eso no tiene por qué limitar al texto (ni en su extensión ni en otros aspectos).

    Yo te recomendaría que pruebes (no perdés nada, tomalo como un juego). Abrí un nuevo archivo de Word, copiá y pega todo el texto y borrá todas las aclaraciones del principio, los excesos de información. Fijate qué queda, qué querés cambiar o agregar y subilo al blog así, bien limpito. A manera de prueba aunque sea, como una versión B (la A la vas a seguir teniendo en el blog y en la computadora). En una de esas, te sorprende para bien.

    Puede ser la opción del diario íntimo (tal como comentás, El Horla, de Maupassant, está escrito así y funciona bien). Sino, la posibilidad del monólogo interior (como en esta primera versión) también es válida.

    Suerte, seguimos en contacto,

    Emilia

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