Nicolás se paró frente al cartel que le habían indicado. El viaje estaba a punto de comenzar. Estaba esperando el micro en retiro, cuando una persona algo extraña y de no muy buen aspecto se le acercó tímidamente ofreciéndole una mochila un tanto vieja.
¿Por qué una mochila? Pensó. Pese a su extrañamiento, decidió aceptarla (aunque desconfiadamente) e indagar qué había en ella. El hombre que se la otorgó, escapó tan rápido como pudo y se escabulló entre las demás personas.
Una vez en el micro, Nicolás luego de leer varias páginas de su libro nuevo, se decidió a abrir la mochila. Tenía cuatro cierres, y uno de ellos poseía un candado.
En el primer bolsillo descubrió una botella de agua y varias prendas de ropa vieja. Supuso que eran de grata importancia, ya que su viaje se trataba de una expedición en las montañas más altas de Córdoba. Era una ciudad que siempre le había interesado mucho, debido a que sus antepasados provenían de allí. Siempre supo que había un gran secreto escondido en alguna de las tantas montañas, y había decidido que ese era el momento de descifrar tal misterio.
En el segundo bolsillo pudo descubrir un paquete con un cartel “abra aquí”. Pese a la tentación, Nico supuso que se trataba de una trampa por lo que decidió mantenerlo cerrado. En ese mismo bolsillo, la mochila se encontraba con una pequeña rajadura que sumaba más sospechas a su nuevo dueño.
Ahora, tocaba el tercer bolsillo. Tenía un cierre particular con forma de torre empinada, muy parecida a las fotos de las montañas que el protagonista había observado en Internet. Dentro de éste había una carta: “Soy tu guía, dentro de mí vas a encontrar todos los objetos útiles para esta gran búsqueda. No avances con temor, caminemos juntos. La respuesta al candado encerrado la encontrarás en las mismas montañas”.
La cara de Nicolás era de completo asombro. ¿Por qué alguien le había entregado una mochila llena de misterios a él? ¿Qué importancia podía llegar a tener tal objeto? ¿Debería conservarla?
Millones de preguntas distrajeron su mente, sin darse cuenta de que ya había llegado a destino. Antes de bajar observó el último cierre, que tenía un candado. Recordó lo que decía la carta y decidió que era tiempo de averiguar qué había en él. Lo primero había pasado, ya tenía confianza en su mochila y estaba preparado para iniciar una segunda aventura con ella. Debía resolver ese misterio lo más rápido posible. Una nueva misión se le aproximaba.
Lo primero que se me ocurri cuando termine de leer el texto fue ¿era un sueño?, despues lo volvi a leer y me puse q pensar que muchas veces en la vida recibimos "cosas" de extraños que nos ayudan a crecer, a hacer nuestro camino y a tomar coraje para emprender ciertos riesgos.
ResponderEliminarMe gusto.