Primera vez en ver el centro cultural
Apenas logré desencandilarme del radiante sol que reposaba directamente en mis ojos, pude observar una gran puerta que me indicaba que había llegado al “Centro Cultural Gardel”. Empujé hacia adentro, y entré a un gran galpón refaccionado, bastante oscuro pero que me transmitía buena energía.
Me encontré con un escritorio, donde una persona sentada sobre una silla me preguntó si necesitaba algo. Le comenté que mi visita se debía a que estaba realizando un trabajo sobre el lugar, y me explicó que podía recorrer tres distintos sectores dentro del centro, y que los espacios culturales existían de tarde para los niños y de noche para los adultos. Indagué mi duda sobre la historia del lugar, a lo que no supieron qué responderme.
Allí también me repartieron un folleto con las actividades culturales que se estaban llevando a cabo durante el mes de mayo. El lugar cuenta con un microcine (actualmente están proyectando un ciclo sobre “los trabajadores”, donde se exponen películas como “Marty”, “Tiempos modernos”, “Prisioneros en la tierra”). También está la sección de: Procesos (colección de pinturas-collage con paisajes de la imaginación. Se juega entre la abstracción y figuración, que ofrecen una particular visión del mundo y su enorme complejidad); Cortometrajes (“Glas”,” Vive le tour”, “El mercader de las cuatro estaciones”); Música (“El balcón”, un dúo de tango; “Gabriel Rivano”, “Mariana Pereiro & Guille Capocci”, repertorio de música sudamericana); Teatro (“Clasificlownies” para los más chicos y “¿Cómo era tu nombre?” para adultos). También cuenta con talleres (guitarra y teatro para chicos entre otros) y una biblioteca. Todas las actividades son con entrada libre y gratuita.
Luego de saber de qué se trataba el centro, decidí comenzar mi recorrido. Ingresé a la primera sala, que contaba con diversos cuadros de forma redonda colgados en una pared blanca. Éstos eran bastante parecidos entre sí. Al no encontrar nada interesante en ellos desvié mi mirada hacia la última pared de la sala, que contaba con dos cuadros de forma cuadrada que pudieron captar más mi atención por diferenciarse del resto.
Luego aparecí nuevamente en el hall de entrada, lo examiné un buen rato y noté la existencia de una mesa ratona rodeada de sofás, los cuales daban la sensación de un living de una casa.
Desde el Hall podían verse unas escaleras que no pude averiguar a dónde conducían, pero seguí su recorrido con la vista y en el segundo nivel había dos vitrales (ambos de forma redonda, como los cuadros de la primer sala) que le daban al lugar una pinta muy interesante.
Un poco más a la derecha del Hall, había una exposición de trajes indumentarios desde la Revolución de Mayo hasta nuestros días. Se trataba de cómo había evolucionado la moda con el paso del tiempo. Había un cartel que decía: “La vestimenta es una forma de evidenciar los sentimientos humanos básicos”. Ésta frase me quedó dando vueltas en la cabeza, ¿realmente era así? No estaba en total acuerdo con tal afirmación, supuse que la vestimenta, si bien era un factor importante a lo largo de la historia para la sociedad, poco tenía que ver con los sentimientos humanos. Justamente, al tratarse de algo material y poseyente de un valor, lo noté alejado sobre algo tan abstracto como el sentimiento que está ligado a lo espiritual. Sin embargo, decidí que no era momento para ampliar sobre el tema, por lo que continué mi recorrido.
Comencé a mirar detalladamente las prendas desde el año 1900, sentí como si me hubiese sumergido en un viaje en el tiempo. Recorrí época por época viendo los distintos tipos de vestimenta. De a momentos me olvidaba que estaba en el año 2011, mi interés por lo que se usaba en el pasado se había despertado.
Algo que me llamó la atención fue cuando llegué al “estilo charlestón”, de 1920. Se hacían llamar “los años locos”, ya que luego de la Primera Guerra Mundial, la gente joven solo quería pasarla bien deshaciéndose de todos los convencionalismos para adoptar una vida más frívola. “Las mujeres se maquillaban, fumaban y la moda evolucionaba. Todo lo que importaba era divertirse y disfrutar. Los vestidos se acortaron y se incorporaron los flecos para darle glamour al baile”.
Justo antes de finalizar mi viaje en el tiempo, me encontré con un traje que no había visto nunca. Parecía la vestimenta de un hombre del futuro. Me pregunté si realmente en alguna época la gente se había vestido así; Nada en mi cabeza se conectaba, hasta que leí el cartel que había frente al traje, que interrogaba: “¿cómo será la moda en el siglo XXI?”. Se trataba de una especulación a futuro, sobre cómo los creadores de la muestra se habían imaginado el día de mañana. Personalmente, lo hubiese proyectado distinto. Creo que la ropa del futuro no será tan gris, sino más bien de colores. Me pareció que aquel traje tenía una pinta muy triste, apagado. No me gustó pensar al futuro de esa manera. Admito que un aire de angustia e incertidumbre recorrió mi cuerpo.
Me crucé después con la segunda sala de exhibiciones. Una vez adentro, pude notar que era casi igual que la primera, salvo que en vez de que los cuadros sean redondos, eran todos cuadrados y estaban colgados sobre una idéntica pared blanca. El aspecto formal y prolijo me aburrió, otra vez, por lo que eché un último vistazo y salí nuevamente al Hall. Era impactante como dentro de las salas me sentía dentro de un museo por la formalidad y la perfección, y cuando me iba me transportaba a otro lado completamente: un lugar mucho más relajado, más libre, con más gracia y entretenimiento.
Conocí la sala de teatro traspasando una cortina color negra. Se trataba del tercer sector. Me pareció un lugar muy lindo y espacioso. Estaba vacío y se veía el escenario. Imaginé el mismo lugar con mucha gente y la manera en la que cambiaría su aspecto cuando haya función y público; un lugar maravilloso.
Mi recorrido había terminado por el día, agradecí al mismo hombre del escritorio y salí abriendo la misma puerta. Esta vez, me encandilé. Realmente había olvidado que afuera hacía tan lindo día.
Como andas Sasha? espero que bien , es genial leer las cronicas del mismo equipo y saber exactamente de que hablan
ResponderEliminarme gusta tu crónica me parece que tiene algunos errores, segun mi punto de vista obvio, de coherencia, por ejemplo cuando hablas de la señora de la recepcion, decis señora sentada en un silla, jajajjaa me dio mucha gracia, no imagino donde podria estar sentada sino, jajaja yo suelo hacer esos comentarios sin darme cuenta de la redundancia
despues cuando decis indague mi duda, supongo que indagar ya deja en claro que se trata de averiguar algo que no sabes o algo asi,
no se son cositas que me hicieron ruido, nada mas
El traje del futuro a mi tampoco me gustó, es más, me pareció un divague total, me pareció más un traje de esgrima del 1800, no sé.
y el centro, qué decir, ya lo dije un par de veces, pero realmente es un poco aburrido.
jajaja
te mando un beso