Nicolás se paró frente al cartel que le habían indicado. El viaje estaba a punto de comenzar. Estaba esperando el micro en retiro, cuando una persona algo extraña y de no muy buen aspecto se le acercó tímidamente ofreciéndole una mochila un tanto vieja.
El hombre portaba una capa de color marrón viejo, y cubría su cara con un turbante que, honestamente, nunca había visto en su vida. Su aspecto era extraño, tanto que hasta daba miedo. A Nicolás se le cruzaron varias imágenes por su cabeza, la primera de todas fue salir corriendo. Pero, era hora de superar los prejuicios. ¿Y si las intenciones de aquel sujeto no eran malas? ¿Y si tenía algo importante que decirle? El miedo lo dejó de lado, y confió en que la suerte del destino estaba de su lado.
Pese a su extrañamiento, decidió aceptar la mochila (aunque un poco desconfiadamente). Cuando la agarró, erróneamente tocó la mano del hombre que se la estaba otorgando y ahí muchas sensaciones fluyeron por su cuerpo. Era tristeza, alegría, emoción y miedo a la vez. Sabía que aquel hombre tenía algo especial para transmitir, pero que, por alguna razón, no podía hacerlo mediante la palabra. Sentía que le estaban entregando una herramienta esencial para descubrir algo, algo que todavía no sabía bien qué era, y debía descubrirlo.
Luego del contacto físico, el hombre escapó tan rápido como pudo y se escabulló entre las demás personas. Hasta se podría decir que desapareció.
Nunca había vivido eso en su vida. Nunca nadie le había regalado nada tan desinteresadamente. Nunca le había tocado ser “el elegido”. Todo era extraño y él mismo se asombraba de su coraje, porque en ningún momento sintió miedo. Estaba en un estado de shock, por supuesto, con la mochila colgando de su brazo derecho. Sonó la campana, el micro estaba por salir.
Se sentó sobre su asiento y luego de leer varias páginas de su libro nuevo, se decidió a abrir la mochila. Era antigua de color gris viejo y portaba un poco de polvo. Nicolás la sacudió descubriendo cuatro cierres; uno de ellos poseía un candado.
En el primer bolsillo descubrió una botella de agua y varias prendas de ropa vieja. Supuso que eran de grata importancia, ya que su viaje se trataba de una expedición en las montañas más altas de Córdoba. Era una ciudad que siempre le había interesado mucho, debido a que sus antepasados provenían de allí. Siempre supo que había un gran secreto escondido en alguna de las tantas montañas, y había decidido que ese era el momento de descifrar tal misterio.
En el segundo bolsillo pudo descubrir un paquete con un cartel “abra aquí”. Pese a la tentación, Nico supuso que se trataba de una trampa por lo que decidió mantenerlo cerrado. En ese mismo bolsillo, la mochila se encontraba con una pequeña rajadura que sumaba más sospechas a su nuevo dueño.
Ahora, tocaba el tercer bolsillo. Tenía un cierre particular con forma de torre empinada, muy parecida a las fotos de las montañas que el protagonista había observado en Internet. Dentro de éste había una carta: “Soy tu guía, dentro de mí vas a encontrar todos los objetos útiles para esta gran búsqueda. No avances con temor, caminemos juntos. La respuesta al candado encerrado la encontrarás en las mismas montañas”.
La cara de Nicolás era de completo asombro. ¿Por qué alguien le había entregado una mochila llena de misterios a él? ¿Qué importancia podía llegar a tener tal objeto? ¿Debería conservarla?
Millones de preguntas distrajeron su mente, sin darse cuenta de que ya había llegado a destino. Antes de bajar observó el último cierre, que tenía un candado. Recordó lo que decía la carta y decidió que era tiempo de averiguar qué había en él. Lo primero había pasado, ya tenía confianza en su mochila y estaba preparado para iniciar una segunda aventura con ella. Debía resolver ese misterio lo más rápido posible. Una nueva misión se le aproximaba.
Esta muy bueno que hayas agregado las descripciones tanto fisicas (del hombre que le da la mochila) como de sentimientos (lo que sentia nicolas).
ResponderEliminarOtro toque interesante es jugar con lo que el personaje piensa.